Wednesday, November 02, 2005

LAS LIGAS AGRARIAS CRISTIANAS Y LA BARBARIE STRONISTA (2)

Martín Rolón está desaparecido desde el Jueves Santo de 1976
(Del diario ABC Color, Asunción, Paraguay)

En la apertura de la audiencia pública, monseñor Melanio Medina dijo el viernes último, en San Juan Bautista, que la Comisión de Verdad y Justicia, de la que es titular, busca saber qué fue lo que pasó en nuestro pasado reciente, evitar el olvido y sensibilizar a las entidades públicas y sociales para que se construya una cultura de la paz y de concordia entre paraguayos.

"La verdad os hará libres", sentencia la Biblia, pero según Voltaire, primero tenemos que ser libres para decir la verdad. En los tiempos terribles del stronismo, los miembros de las Ligas Agrarias Cristianas -a igual que muchos otros ciudadanos- vivían encadenados a un modelo político represivo. Por ello nunca pudieron alzar la voz para denunciar a sus torturadores, a los asesinos de sus padres o de sus hijos, a los saqueadores, a los violadores.

Recién ahora es posible que las víctimas de una dictadura perversa y corrupta cuenten en público sus padecimientos. Recién ahora pueden contar la verdad porque son libres, por lo menos más libres que antes.

Mirta Rolón fue la segunda expositora en la audiencia. Es hija de Martín Rolón, desaparecido desde el Jueves Santo de 1976. En la madrugada del 4 de abril, la policía rodeó la casa y la llenó de gases lacrimógenos y de balas. Fue en Lambaré. Mirta cuenta que la madre las cubrió en una esquina, en el suelo, mientras los atracadores ordenaban que saliesen solo la esposa de Martín con sus hijos. Luego fueron llevados a Investigaciones, donde Mirta recuerda que se encontraron con otros niños y niñas. Esto era un hecho frecuente. Una niña de 10 años y otra de 14 -esta con deficiencia mental- estuvieron presas en el Buen Pastor acusadas de terroristas a raíz del "Caso Caaguazú", en marzo de 1980. En la madrugada del día 8, ex integrantes de las Ligas Agrarias asaltaron un ómnibus para llegar a Asunción y presentar reclamos contra la prepotencia de la esposa de un general. En la represión a cargo de policías, militares y las milicias coloradas de Caaguazú, fueron asesinadas 10 personas, de las que hasta hoy se ignora el sitio donde estarían enterradas.

REHENES DE LA POLICIA DE LA DICTADURA


Los padres, incluidos tres hermanos menores de Martín Rolón, estuvieron primero en Investigaciones y luego de varios meses fueron trasladados a la prisión de Emboscada. Domingo, hermano de Martín e igualmente dirigente de las Ligas Agrarias de Misiones, se escapó a la Argentina. Seis meses después, enterado de que su familia sería liberada solo con su entrega a la Policía, decidió regresar al país por el río Pilcomayo, donde fue apresado por los gendarmes, que lo torturaron sin piedad. A los gendarmes se les unieron después policías paraguayos, que prosiguieron con los golpes. Luego de una semana, fue traído a Investigaciones, donde pasó un año engrillado. El Operativo Cóndor estaba en pleno vuelo.

El padre de Martín, ya liberado junto con su esposa e hijas menores, se propuso la misión imposible de saber el destino de su hijo Martín. Creyó que el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Luis María Argaña, de alguna manera se interesaría en este caso. En esta idea insistió, hasta conseguir una audiencia. Argaña ya sabía que el señor Rolón golpeaba con insistencia las puertas de otras autoridades judiciales y administrativas. Al recibirle, le advirtió que descanse en sus averiguaciones si no quería descansar como su hijo. El señor Rolón entendió la respuesta y entendió la amenaza. Pero no le entró en la cabeza que el titular del Poder Judicial actuase con la misma arrogancia y prepotencia que el jefe del Departamento de Investigaciones, Pastor Coronel. En rigor, ambas personas estaban en el mismo proyecto de apuntalar la dictadura. No estarían perdiendo el tiempo en repartir misericordia ni justicia.

Los Rolón eran oriundos de la compañía San Juan Potrero, de San Ignacio, Misiones. Tres de los hermanos eran músicos que animaban cumpleaños, casamientos, bailes "a total beneficio de...". Martín ejecutaba el acordeón; Santiago, el arpa y Domingo, el contrabajo. Esta actividad los ponía en contacto con los pobladores de toda la región misionera. Martín, el mayor, ejercía también un liderazgo que pronto lo puso a disposición de las Ligas Agrarias.

UN VASTO PROYECTO DE CONTENIDO SOCIAL


No es casualidad que la Comisión de Verdad y Justicia eligiera la capital misionera para la primera audiencia pública en el interior. Las Ligas Agrarias Cristianas nacieron en los años ’60 y se desarrollaron en Misiones. Fueron una respuesta a las necesidades de los agricultores, abandonados por el gobierno. Percibieron que podrían aspirar a una vida mejor solo desde la unión de sus fuerzas y esfuerzos. La escasez de la tierra les obligaron a pensar en tareas comunitarias. En esta aspiración recibieron las orientaciones de varios sacerdotes, jesuitas y franciscanos. El centro de proyección fueron las parroquias y su guía espiritual el "nuevo" cristianismo, surgido del Concilio Vaticano II y de Medellín.

Las Ligas, que pronto se extendieron a otras regiones, se organizaban en comités con un secretario de educación, secretario de organización, secretario de acta y propaganda, secretario de finanzas.

El crecimiento, que fue muy rápido, era debido a los resultados económicos que los socios obtenían con el trabajo tipo minga, el almacén de consumo que eliminaba las intermediaciones, las escuelitas comunitarias donde los niños aprendían rápidamente porque se les enseñaba en guaraní, las colectas para las obras comunitarias como puestos de salud, canchas de fútbol, parroquias. En una palabra, una vida sostenida en la solidaridad.

Las primeras represiones se hicieron sentir antes de finalizar los años ’60. Todavía no eran muy duras. Obedecían a las intrigas de los pequeños comerciantes, en su mayoría seccionaleros, que veían disminuir sus ganancias.

El relato de Julián Bobadilla (Kokueguára Rembiasa, Edic. Cepag, 1991) es revelador: "Allá por 1966 yo era presidente de la subseccional colorada en mi localidad, Paraje Guasu (Caaguazú). Todos los meses teníamos reuniones en la seccional colorada. Fue cuando empecé a tener problemas con los directivos y miembros de la seccional colorada. Decían de mí que no valgo porque soy miembro de las Ligas Agrarias, y que esta organización es mala. Entonces decidieron cambiarme. Se realizó una junta general un domingo y preguntaron si me iba a dejar de las Ligas, o me iban a tener que cambiar. Y salí. Eso me dijo Nenito Gallardo".

En la década siguiente, la opción ya no era "te quedas con nosotros o te vas con ellos". Cuando el mismo Stroessner se hizo cargo de las Ligas a través de Pastor Coronel y sus torturadores, se entró en un laberinto de lágrimas, de sangre y de muerte. En este laberinto desapareció Martín Rolón, cuya hija acercó la historia en la lucha contra el olvido.

Próxima entrega: La familia Ortellado recuerda a Silvano.

Alcibiades González Delvalle