Sunday, October 30, 2005

LAS LIGAS AGRARIAS CRISTIANAS Y LA BARBARIE STRONISTA (1)

Del Diario ABC Color, Asunción, Paraguay:
Los padecimientos del padre Vicente Barreto


San Juan Bautista es la capital de Misiones. En 1976 fue la capital del terror. Los torturadores Camilo Almada Morel, alias "Sapriza", y Lucilo Benítez, alias "Kururu pire", entre otros, abrieron las puertas del infierno por donde pasaron los miembros de las Ligas Agrarias Cristianas. El pasado viernes, en la audiencia pública convocada por la Comisión de Verdad y Justicia, presidida por monseñor Mario Melanio Medina, algunas de las víctimas relataron su experiencia inolvidable.

La intensa lluvia no impidió que la ciudad misionera fuera escenario de la primera audiencia pública en el interior del país. La anterior fue en Asunción. Mucho público en el salón de la Cooperativa San Juan Bautista Limitada. Jóvenes estudiantes, en su mayoría, escucharon con emoción la historia de quienes fueron los actores de un proyecto que intentó mejorar la suerte de los agricultores. Irónicamente, los llevó a la tragedia expresada en torturas, asesinatos, desapariciones, saqueos, violaciones, exilio. Con todo, no son las páginas más negras del stronismo. A lo sumo, iguales a muchas otras.


El primer relato fue del padre Vicente Barreto, uno de los legendarios sacerdotes que arrimaron el hombro para que los agricultores del pueblo misionero de Santa María, junto con los otros de la región, realizaran su anhelo postergado de una vida digna.

El padre Barreto, de hablar pausado, sencillo, sereno, recordó las persecuciones padecidas. Fue varias veces torturado, varias veces expulsado del país. Evocó una escena repetida por todas las dictaduras de la índole del stronismo. Es la siguiente: le dijeron que podría irse, que quedaba en libertad, que caminase sin mirar atrás, mientras le apuntaban con sus armas. Así lo hizo en la seguridad de que en el siguiente paso una bala le destrozaría la cabeza. "No sé cuántos minutos después -relata-, sin poder ya aguantar la tortura de la espera y decidido a que acabara de una vez, volví la cabeza. Nadie estaba".

El simulacro de fusilamiento, según las víctimas, es uno de los suplicios más refinados a los que acude la barbarie.

El sacerdote contó este caso como los demás que padecieron: con una admirable calma. Pero cuando rememoró a los agricultores a quienes vio sufrir, la fortaleza de su espíritu se quebró. Su voz se llenó de lágrimas. Pero al instante se repuso alentado por el aplauso del público, tan emocionado como él. Varias veces pronunció los nombres de monseñor Bogarín Argaña y de monseñor Melanio Medina, por el apoyo que le dieron en los instantes de mayor peligro.

Desde que el país recuperó la libertad de expresión en febrero de 1989, fue posible difundir los relatos de las muchas víctimas de la represión en libros y periódicos. Los casos de las Ligas Agrarias incluyen con unanimidad el nombre del padre Vicente Barreto junto con los otros sacerdotes, españoles y paraguayos, que trabajaron con los agricultores en la promoción religiosa y social.

La dictadura pretendió reducir la misión de la Iglesia en el interior de los templos y solo en las cuestiones celestiales. Ni un paso en la vida terrenal. Quien se atreviera a pisarla recibía de inmediato el apelativo de "cura rojo" en busca de desprestigiarlo. Pero a los sacerdotes comprometidos con los tiempos actuales la nueva y acertada interpretación y difusión de los evangelios nunca se detuvieron por sufrir insultos, mentiras y represiones del stronismo. Convencidos de cumplir con su sacerdocio, seguían adelante en la tarea arriesgada de caminar junto a los necesitados de Dios, de pan y de libertad. De esta fibra está hecha el corazón del padre Vicente Barreto.


PARA QUE LAS AUDIENCIAS PUBLICAS
En el inicio del acto en San Juan Bautista, monseñor Medina recordó que la Comisión de Verdad y Justicia recibe el testimonio de las víctimas del stronismo en sesión pública. Es para que tenga toda la transparencia posible mediante la intervención, si cabe, de personas que lo ratifiquen o desmientan. Del cotejo saldrá la versión final. "Solo nos interesa registrar la verdad", agregó monseñor Medina. No es tarea fácil. Con su poder económico y político, provenientes de una larga y ruinosa corrupción, el stronismo renaciente buscará enlodar la publicación que contenga todo el dolor, el sufrimiento, las penalidades, de sus víctimas.
Es fácil predecir esta acción. Los stronistas, beneficiados por la democracia que nunca quisieron para el pueblo, alzan de nuevo la cabeza y se dan en la tarea proselitista. De apoderarse de la Junta de Gobierno del Partido Colorado, estarán a un paso del gobierno de la nación. Para ello acudirán al medio que demostraron dominar en 35 años de ejercicio: el engaño. Negarán, ofendidos, la barbarie que cometieron contra el pueblo. En el colmo del cinismo -como ya lo están haciendo-, dirán que los agricultores vivieron felices con Stroessner "y no lo sabían". Todavía no hemos escuchado, pero ya se escuchará, que gracias a los stronistas las Ligas Agrarias Cristianas fueron un modelo de proyecto campesino. Los torturados, los muertos a golpes, los desaparecidos, aparecerán como obras de los comunistas guiados por los curas rojos y otros malos paraguayos.

Esta propaganda, sostenida durante más de tres décadas, ha causado un daño incalculable a los miembros de las Ligas Agrarias. Hasta hoy, tal como se ha expresado en la audiencia sanjuanina, se los mira de reojo, con desconfianza, hasta con miedo. Muchos de ellos viven todavía en la marginación, perseguidos por una propaganda nefasta. Una de las expositoras, Gladys Ortellado Meza, denunció que en Salto del Guairá no consigue trabajo. La acusan de "comunista". Es la hija de Silvano Ortellado Flores, dirigente de la Liga asesinado delante de sus hijos. Es otra de las historias que vamos a contar de labios de su viuda y de dos de sus hijos.

Próxima nota: Exposición de la hija de Martín Rolón.

Alcibiades González Delvalle